Hamburgo. Los Juegos Olímpicos que cada cuatro años reúnen a los deportistas más destacados de todo el mundo, tienen su origen en las fiestas deportivas y religiosas que se realizaban en la Grecia clásica, en el año 776 antes de Cristo, los atletas competían en deportes que hoy serían imposibles.
Como el pancracio era la disciplina más brutal de los antiguos griegos. Introducida en 648 antes de Cristo, consistía en una combinación de boxeo y lucha. Todo estaba permitido excepto morder y arañar.
Las peleas terminaban con la rendición de algún contrincante. Estos juegos se realizaban en Olimpia, ciudad sagrada de relevancia política y religiosa, situada a los pies del Monte Olimpo, la montaña más alta de Grecia.
En este evento se rendía tributo a los dioses, exaltando lo mejor de los seres humanos: capacidad artística y destreza deportiva. Pero no solo se concretaban certámenes deportivos, sino que además se realizaban presentaciones artísticas, ceremonias y sacrificios en honor a los dioses.
Durante la realización de los Juegos se decretaba la “tregua sagrada”, que ponía fin obligado a todo enfrentamiento militar que se estuviera realizando en ese momento, como así también a la fabricación de armas.
Las carreras de cuadrigas
Consistía en carros tirados por cuatro caballos sobre 14 kilómetros fueron la primera disciplina de equitación introducida en los Juegos, en 680 antes de Cristo.
Corriendo con armas y escudos

La competencia de hoplitodromos era una durísima modalidad de carrera en la que los atletas debían recorrer 192 metros de la pista de arena del estadio, equipado con casco, protectores de piernas, lanza y escudo. Se disputó desde el año 520 antes de Cristo.
El tiempo de cada carrera se controlaba con relojes de arena de cuatro, siete y nueve minutos.




